
La historia de Amalia comienza en Itá, Paraguay 🇵🇾, un lugar donde la solidaridad y el amor familiar marcaron cada paso. Rodeada por cuatro hermanas, creció bajo el ejemplo de su mamá, quien le transmitió una fe profunda, y de su papá, que con esfuerzo aseguraba que nada les faltara nada. Amalia aprendió que la fe debía ser visible, traducida en amor y servicio.
A los 17 años, buscando un milagro por la salud de su padre, Amalia se acercó a un grupo donde experimentó la fe. Allí, al sumergirse en la Biblia, se encontró con el verdadero Jesús: un Salvador cercano, humilde y real. Sintió Su gracia y entendió que el sentido de su vida era servir y vivir para Su gloria. Aquel primer encuentro la ha guiado con amor hasta el día de hoy.
Poco después de su conversión, en dolor encendió su llamado: ver a los jóvenes sin raíces firmes en la fe. Ella se preguntó: ¿Por qué no los niños? La respuesta llegó en 2009, durante viajes misioneros a Chile y Argentina. Allí descubrió que conectar con niños y adolescentes era su pasión más natural. Su corazón se quebrantó al ver su necesidad espiritual. Cuando conoció la oración de Awana (que los niños y jóvenes del mundo conozcan, amen y sirvan a Jesús) tocó profundamente su corazón. Supo que ese era el propósito de Dios para ella: invertir en las nuevas generaciones.

Hoy, Amalia sirve como Coordinadora Nacional de Awana en Paraguay. Ella es una misionera que va más allá del cargo, dedicada a construir un movimiento de discipulado fuerte. Su labor principal es equipar a líderes para que las iglesias valoren y se involucren activamente con la niñez y la juventud.
Su mayor aporte al ministerio es su capacidad para identificar y desarrollar líderes clave. Ella cree que al hacer crecer a una persona, se impulsa el crecimiento de muchos más, creando un ministerio profundo y sostenible. “Siento que Dios me ha usado al permitirme ver el potencial en las personas, inspirarlas, formarlas y acompañarlas.”

Su sueño es ver una iglesia paraguaya que prepare a sus niños, no solo para enfrentar los desafíos de la vida, sino para que participen en la misión global de Dios.
El resultado que busca es una generación de niños y adolescentes que conozcan, amen y sirvan al Señor Jesús, tanto en su comunidad como en el mundo. Amalia se enfoca en que las iglesias entiendan que los niños son su presente con un papel vital en el plan de Dios.
Su trayectoria, desde la coordinación de misiones y la enseñanza bíblica hasta su rol actual en Awana y como facilitadora de Perspectivas del Movimiento Cristiano Mundial, la ha llevado a representar a Paraguay en cumbres internacionales. Amalia es, en esencia, una líder cuyo corazón late por las futuras generaciones, asegurando que crezcan con convicción y propósito eterno.

