El abrazo que sana las heridas en La Guaira.

Venezuela. Hay cicatrices que no se ven a simple vista, pero que pesan en el pecho de quienes lo han perdido todo. Entre el barro, los refugios improvisados y el susurro constante del mar, las familias de La Guaira continúan reconstruyendo sus vidas tras la emergencia. Sin embargo, el pasado 19 de septiembre, el viento en las costas guaireñas trajo consigo algo más que la brisa marina: trajo consuelo, dignidad y una profunda certeza de que no están solos.
En una jornada marcada por la alegría de llevar esperanza, el equipo de Awana en Venezuela y la Iglesia Príncipe de Paz, desarrollamos una intensa labor de atención y restauración emocional que logró impactar de forma directa a unos 75 niños y a decenas de familias vulnerables en varios sectores afectados.
Semillas de sanidad y sonrisas que florecen
En el sector La Playa, con la Escuela de Surf como testigo del dolor y de la resiliencia, se vivió el cierre de los recursos de restauración emocional facilitados por Awana. Al alcanzar la sesión 9 de este programa de acompañamiento, 35 niños y niñas recibieron como obsequio un kit de higiene personal, junto a una merienda llena de sabor y mucho amor. Este espacio se ha convertido en un lugar seguro para volver a reír, procesar sus vivencias y sanar el alma.
El esfuerzo también abrazó con fuerza a la comunidad de Mare. Allí, además del apoyo básico, se realizó una entrega especial de toallas de baño a los niños que ingresaban por primera vez a este espacio de contención. Mientras tanto, en el refugio de la Escuela Suniaga, la luz del trabajo sostenido empieza a dar frutos: varios pequeños han comenzado a integrarse a la comunidad de fe, mientras que los adolescentes continúan recibiendo contención en grupos pequeños, encontrando en la palabra de Dios un ancla firme en medio de la tormenta.

Solidaridad que abraza a las carpas

Para quienes hoy habitan bajo la fragilidad de una carpa, el día a día es una prueba de resistencia. Al escuchar las voces en la zona, la necesidad básica es visible; el agua potable y los alimentos son la urgencia de cada hora. Gracias a la entrega desinteresada de colaboradores del proyecto, se distribuyeron 100 sándwiches dobles, decenas de litros de agua mineral, jugos, cobijas, cojines, ropa nueva y cerca de 90 kits de higiene entre las familias más afectadas. Junto a la ayuda material, un mensaje breve, pero transformador de salvación y esperanza, recorrió el lugar recordando a cada habitante que su dolor no ha sido olvidado.
Un altar de oración y la mirada en el mañana
La labor de campo deja al descubierto profundas necesidades estructurales, pero también despierta una fuerza espiritual que mueve a la acción. Quienes estuvieron en el terreno, elevan hoy un clamor unido:
1. Por los más pequeños: Sanidad para el niño Julián, protección para los niños en situación de orfandad y la pronta incorporación de nuevos maestros comprometidos con el discipulado de los jóvenes.
2. Por la salud y la fe: La pronta recuperación de la hermana Viagney, esposa del pastor Eduardo, en la espera de su intervención quirúrgica, y la sanidad emocional de todos los líderes que entregan su vida por la zona.
3. Por la comunidad vulnerable: Provisión de empleos, viviendas dignas y seguras para quienes aún permanecen bajo lonas, y la pronta rehabilitación de los planteles educativos afectados.
Lejos de detenerse, la siembra en La Guaira apenas comienza. Mientras el equipo pastoral se prepara para un encuentro de fortalecimiento y koinonía en la próxima Conferencia Anual de ADIEL (Iglesias Evangélicas Libres de Venezuela)l, en las comunidades ya se alista el inicio de los semilleros de Discipulado Infantil. Una iniciativa que garantizará que, tras el acompañamiento emocional, cada niño continúe caminando guiado por el amor, la verdad y la certeza de un futuro lleno de esperanza.
La Guaira aún duele, sí; pero con cada abrazo, cada medicina entregada y cada lección aprendida, la comunidad demuestra que la fe y la solidaridad siempre son más fuertes que cualquier marea.
Tú también puedes ser parte de esta esperanza. Con tu donación, ayudas a llevar apoyo, consuelo y acompañamiento espiritual a los niños y las familias de La Guaira. Dona hoy y ayúdanos a seguir sembrando esperanza donde más se necesita.

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