Durante mucho tiempo, en el ministerio infantil de la iglesia Nacidos para Conquistar, había un desafío silencioso: ¿cómo acompañar a cada niño en su proceso de discipulado según su realidad?
No todos aprendían igual. No todos respondían igual. Y cuando llegaron niños con síndrome de Down, la incertidumbre fue mayor.

Había amor, había disposición, sin embargo no sabían cómo caminar con ellos de manera intencional.
Esa limitación marcaba la forma en que guiaban a los niños.
Todo comenzó a cambiar cuando decidieron capacitarse e implementar Awana/Descúbrelo. Lo que encontraron no fue solo una nueva forma de enseñar, sino una nueva manera de ver a cada niño: único, valioso y con un lugar en el proceso de discipulado.
Poco a poco, el acompañamiento dejó de ser general y comenzó a ser personal.
Y entonces ocurrió algo que antes parecía difícil.
Manuelito, de 14 años, y Elian, de 5 años, niños con síndrome de Down, empezaron a relacionarse mejor con sus maestras y con los demás niños.
Su proceso avanzó de una manera hermosa. Ya no eran un reto sin respuesta, eran vidas siendo guiadas con propósito.
Pero la transformación no se detuvo ahí.
También descubrieron algo que cambió su perspectiva: los más pequeños, aquellos que pensaban que no comprendían, resultaron ser los más receptivos, los más entusiasmados, los que más conectaban con el mensaje.

El discipulado dejó de ser una tarea, y se convirtió en una experiencia viva y significativa.
Hoy, el ministerio no solo comunica la Palabra de Dios, la siembra en cada niño de manera intencional, práctica y relevante.
Lo que antes generaba dudas, hoy produce fruto. Lo que antes era una limitación, hoy es una oportunidad. Y lo que comenzó como una capacitación, hoy está formando niños que son conocidos, acompañados y discipulados con amor.
Tania Acuña
Directora del Ministerio Infantil
Iglesia Nacidos para Conquistar
Centroamérica





