El compromiso de una madre… multiplicado
En Maracay, una cálida ciudad en el centro de Venezuela, rodeada de verdes montañas y conocida por su proximidad a la costa caribeña, un tímido niño de 10 años se sentaba cada semana en una iglesia llamada Gilgal (la palabra hebrea para círculo). Era a principios de la década de 1990 y, aunque nadie podría […]

