De la iglesia al corazón: una fe que se hizo personal

Gabriela vive en la ciudad jardín de Venezuela, tiene doce años y forma parte del grupo de “Aprendices” de Awana/Descúbrelo. A esta edad, los chicos empiezan a transitar la compleja frontera entre la niñez y la adolescencia, un territorio donde las decisiones personales comienzan a definir quiénes serán en el futuro.
Mantenerse enfocados en lo espiritual a su edad, es un verdadero desafío. Es la etapa donde la fe corre el riesgo de volverse “la fe de…” y no en algo personal, individual, propio. La necesidad común en este punto es la falta de constancia: muchos juveniles asisten a la iglesia los fines de semana, pero de lunes a viernes sus Biblias permanecen cerradas, dejando que sus mentes sean moldeadas por las corrientes del mundo y no por la verdad de Jesús. Hacer que la Palabra de Dios sea un deleite diario y no una obligación aburrida suele parecer una meta inalcanzable para las nuevas generaciones.
Sin embargo, Jesús conoce el potencial de esta generación y usa a los maestros y líderes de cada iglesia para desafiarlos. Él comenzó a inquietar el corazón de Gabriela y usó el grupo de discipulado dominical como el instrumento perfecto para facilitarle el camino. A través del programa de discipulado “Aprendices de Descúbrelo”, Gabriela recibió el recurso de “Tesoro de Tracker” diseñado específicamente para el estudio diario, individual y familiar en casa. Esta herramienta práctica no fue solo papel y tinta; fue el mapa que Jesús utilizó para enseñarle a conectar con Él de manera íntima, estructurada y profunda en la intimidad de su hogar.
La transformación no ocurrió de la noche a la mañana, sino en la hermosa constancia de lo cotidiano. Hoy, la realidad de Gabriela es completamente diferente: su mamá es testigo y da un testimonio hermoso, de cómo su hija toma voluntariamente un tiempo en casa para abrir la Biblia, meditar en ella y responder con madurez las preguntas sobre el versículo leído. El discipulado dejó de ser una actividad de la iglesia para convertirse en su estilo de vida. Ver crecer a Gabriela en su devoción diaria es el reflejo de un corazón transformado por el Espíritu Santo.

Damos profunda gloria a Dios por lo que está haciendo en ella. El impacto de la disciplina espiritual de Gabriela ya se siente en su hogar y sirve como inspiración para los demás Aprendices, demostrándoles que buscar a Dios a los doce años es posible y apasionante. Oramos y esperamos con expectativa que el Espíritu Santo la siga guiando con poder en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, levantándose como una líder fuerte para su generación.
Gabriela, Venezuela